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Vuelve la CENSURA con ZP

Según informa hoy el diario El Mundo, termina el plazo de alegaciones al texto del anteproyecto de Ley de Impulso de la Sociedad de la Información en medio de protestas de ciertos sectores de Internet, que alertan de que el texto recoge la posibilidad de que un “órgano administrativo” pueda ordenar el cierre de un sitio web sin mediar resolución judicial. Éste es el texto del mismo:

Cuando un órgano jurisdiccional o administrativo hubiera ordenado, en ejercicio de las competencias que legalmente tenga atribuidas, que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o la retirada de determinados contenidos provenientes de prestadores establecidos en España, y para ello fuera necesaria la colaboración de los prestadores de servicios de intermediación, dicho órgano podrá ordenar a los citados prestadores que suspendan el correspondiente servicio de intermediación utilizado para la provisión del servicio de la sociedad de la información o de los contenidos cuya interrupción o retirada hayan sido ordenados respectivamente. Es decir, que en el momento que cualquier página web no sea del agrado de “la administración” puede ordenar su cierrre sin esperar ni siquiera a que lo ratifique una orden judicial.

El artículo 20 de la Constitución establece claramente que “sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial”. Así, entiende que “la Administración Pública no puede, por mandato constitucional, intervenir publicaciones sin una orden judicial”.

Otra vez más, el gobierno de ZP se pasa la Constitución por el forro y pretende manejar el país a su antojo, sin contar para nada con la oposición y sometiendo al poder judicial a acatar todas sus decisiones. Pero por mucho empeño que ponga nunca va a poder contra Internet… puede cerrar una página, pero al momento se abrirán 100 con los mismos contenidos. En este caso el Gobierno va a hacer de Quijote contra molinos, porque tal su grado de ignorancia y locura que no sabe ni contra quién está luchando.