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¿Por qué no hay que tomar alcohol cuando conducimos?

A estas alturas estoy segura de que no os comento nada nuevo si os digo que el alcohol hace que el coche sea una auténtica arma, que no podamos controlarnos y que nos juguemos nuestra vida y la de otros, además de la felicidad de nuestras familias en las carreteras.


Si embargo, y aunque la verdad es que la DGT no ha podido poner más empeño en que dejemos el alcohol al volante, no ha podido hacer más campañas sobre sus efectos y además las administraciones también lo han tenido en cuenta a la hora de establecer cada uno de los cambios en la legislación, pero no hay manera, el alcohol sigue siendo uno de los principales responsables de los accidentes de tráfico junto con la velocidad, pero… ¿qué nos produce el alcohol? ¿por qué es tan peligroso?.


Pues aunque tomándolo de forma moderada como os hemos dicho muchas veces es capaz de prevenir las enfermedades cardiovasculares, cunado nos pasamos:



  • nuestro campo visual, cuando tomamos alcohol la percepción del campo lateral se ve alterada

  • también afecta a nuestro tiempo de reacción, si sin beber tardamos un segundo en reaccionar, cunado hemos bebido tardamos el doble, y una diferencia de segundos, puede suponer una distancia de 12 metros en la frenada, lo que puede suponer perfectamente una vida o varias, entre ellas la nuestra y la de personas que sólo pasaban por ahí

  • por otro lado hace que disminuya nuestro sistema de alerta, cuando bebemos no estamos tan atentos, tan concentrados ante los cambios, lo que produce que sumado a la pérdida de tiempo de reacción nos veamos en un gran apuro si por ejemplo nos topamos con un accidente en medio de la carretera, lo que en otros casos sería un hecho normal

  • disminuye nuestra resistencia a la fatiga, hace que estemos más adormilados y cansados, y por tanto puede hacer ue nos despistemos aún más al volante

  • no os digo nada nuevo si os hablo de los zigzags que hacemos cunado estamos borrachos, es porque el alcohol hace que perdamos agilidad en la coordinación de los movimientos, y esto no sólo pasa cuando vamos andando, sino también cuando vamos en coche

  • evaluamos pobremente los riesgos: es decir si nos vemos en circunstancias tales como “frenar o echarnos a la cuneta” nos cuesta muchísimo pensar y evaluar la situación, tanto que podemos dejar de reaccionar a tiempo.

Así que ya sabes por qué tomar alcohol cuando piensas conducir es perjudicial, así que ya sólo queda que le hagas caso a eso de si bebes no conduzcas, puede sonar típico, pero lo cierto es que no hay nada más efectivo.