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Por qué los contadores deben hablar y prosperar

Cuando trabajé como consultor de gestión en el área de Washington, DC hace años, solía hablar a grupos cívicos y profesionales locales en el almuerzo y después del trabajo. Después, cuando hablaba dentro y alrededor de mi propia empresa, la gente se dio cuenta de que lo hacía con mayor facilidad y profesionalidad. 

La práctica de elocución que hice como orador público dio sus frutos en términos de mi ascenso en mi empresa. A pesar de que nadie había visto o sabido que yo estaba hablando a los grupos del lado, los efectos eran claramente visibles para ellos. Mis jefes deben haberlo notado, porque en un momento dado mi salario aumentó 10.500 dólares en un período de 14 meses. Y, en el período de cinco años, mi salario aumentó en 31.750 dólares. Hace treinta años, esto era dinero serio (¡al menos para mí!)

Por qué los contadores deben hablar y prosperar
Por qué los contadores deben hablar y prosperar

Dinámica en juego

No relaciono lo anterior con la fanfarronería, sino que lo ofrezco como un ejemplo de la dinámica en juego cuando uno va más allá, sin importar su edad. Un poco de esfuerzo extra, aquí y allá, no disminuirá tu capacidad de mantener un feliz equilibrio entre tu vida profesional y personal.

En mi último puesto como consultor de gestión, en una empresa de cuarenta personas en los suburbios de Virginia, antes de aventurarme por mi cuenta a convertirme en orador profesional y autor, ascendí a Vicepresidente de Marketing y Gerente de Proyectos. En ese cargo, fui el tercer oficial de rango en una firma de cuarenta personas, aunque era más joven que la mitad de todo nuestro personal y todos los demás gerentes de proyectos.

Si quieres crecer como persona y como profesional, tienes muchas opciones:

  • Tomar una posición de liderazgo en una organización social, ya sea presidiendo el comité de nuevos miembros, programas y actividades, o el registro de reuniones o la recepción.
  • Sea voluntario para participar en una campaña electoral; es probable que se cuente con usted por su inteligencia, energía y creatividad, independientemente de su edad.
  • Únete a un club de debate.
  • Hazte voluntario para tomar un papel en una obra local, particularmente un papel en el que tendrás algunas partes significativas de habla.
  • Toma un curso de actuación.  Ronald Reagan lo hizo.
  • Tome un curso de Dale Carnegie u otro curso de oratoria en el que tenga la oportunidad de hacer ejercicios que estiren verbalmente sus patrones de comunicación interpersonal.

Oportunidades en la adversidad

Más allá del lugar de trabajo y de las situaciones sociales específicas, esté atento a otras oportunidades donde pueda aumentar sus habilidades interpersonales. Continúa dando pequeños pasos adelante, en situaciones adversas, para mantener la ecuanimidad. Por ejemplo:

  • Alguien corta delante de ti en una fila.
  • Un vendedor te hace esperar demasiado tiempo.
  • Alguien intenta menospreciarte a ti, a tu familia, a tu origen étnico, a tu religión, etc.

Recuerdo haber sido algo despreciada cuando se trataba de conseguir servicio en una tienda departamental. Parecía que siempre había alguien más a quien los vendedores parecían llamar primero, aunque yo hubiera estado primero en el mostrador. En más de una ocasión, me encontré dando medio paso adelante y diciendo, “Disculpe, pero yo llegué primero”. A menudo, eso era suficiente para que mi petición fuera reconocida y cumplida.