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Plan Marshall

El Plan Marshall o como también se le conocía formalmente “European Recovery Program” fue una iniciativa de Estados Unidos por implementar un programa de recuperación en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Este plan estuvo en funcionamiento durante cuatro años a partir de 1948, durante los cuales Estados Unidos tenía estipulado invertir una suma total de 13.300 millones de dólares en los países que habían sufrido el conflicto.

Cabe recordar que después de mucha dilación la URSS decidió acudir a la convención que se llevó a cabo en París en 1947, donde se estaría discutiendo la próxima aplicación del Plan Marshall.

Aunque apenas escucharon la propuesta estos la declinaron rotundamente, alegando que no era más que una táctica para fomentar la hegemonía y el imperialismo americano, debido a esto también le recomendaron a sus países aliados que no participaran.

A pesar de estos el Plan Marshall siguió adelante y fue aceptado por 16 países que recibieron la ayuda.

En esta conferencia de París se tocaron tres objetivos: evitar la insolvencia europea, prevenir el auge de comunismo en Europa y la creación de estructura que facilitaran implantación y mantenimiento de regímenes democráticos.

El plan lleva dicho nombre en honor al Secretario General estadounidense George Marshall, quien fue el que desarrollo este programa de recuperación económica y quien posteriormente fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz gracias a de dicho plan.

El Plan Marshall fue implementado con bastante rapidez y bajo el control de un organismo regulador que fue creado para tal fin, llamado la Administración para la Cooperación Económica.

En esta organización se designó un representante de cada país involucrado para llevar un exhaustivo control de las inversiones realizadas. Gracias a esta inversión se pudo evidenciar un empujón en la economía de muchos países de la Europa Occidental.

Para finales de 1951, el balance del Plan Marshall daba como resulta un total éxito en la senda de la reconstrucción de la economía europea. Se pudieron evidenciar síntomas inequívocos de prosperidad con la eliminación de las cartillas de racionamiento en muchos países.

Todo esto le dio suficiente fuerza a la economía europea para que se encontrara en buena posición para volver a tomar un rol protagónico en la economía mundial.