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NIIF 9 vs. CECL: Diferencias y ventajas

El relato de la divergencia entre la NIIF 9 y el CECL sigue suscitando un gran interés y una gran opinión, ya que los partidarios de la convergencia mundial de las normas de contabilidad se sienten frustrados por el hecho de que la IASB y la FASB no hayan podido conciliar sus diferencias sobre el tratamiento de los instrumentos financieros.

Los bancos estadounidenses con filiales en el extranjero que cumplen con las NIIF (y los bancos internacionales con operaciones estadounidenses que cumplen con los GAAP) deben desesperarse ante el requisito continuo de la doble declaración. Los inversores mundiales seguirán luchando por la comparabilidad de los resultados financieros entre estos dos regímenes.

NIIF 9 vs. CECL: Diferencias y ventajas
NIIF 9 vs. CECL: Diferencias y ventajas

Lo nuestro no es razonar el porqué, lo nuestro es tratar de cumplir

Independientemente de la razón, el resultado es que el mundo debe seguir tratando con dos normas distintas, sustentadas por filosofías y motivaciones similares pero con algunos requisitos profundamente diferentes. Si bien tanto la NIIF 9 como el CECL reflejan el cambio fundamental de la pérdida “incurrida” a la “esperada” como fundamento de las disposiciones sobre deterioro, podría decirse que cada enfoque mantiene un ojo ciego al considerar la verdadera magnitud de las pérdidas crediticias esperadas.

Aquí están las tres mayores diferencias, y mi opinión personal sobre cuál es mejor para alcanzar sus objetivos:

1. Cálculos de pérdidas esperadas

– La CECL requiere cálculos de pérdidas esperadas de por vida para todas las cuentas.

– La NIIF 9 normalmente inicia las nuevas cuentas con una medida de pérdida de crédito esperada de sólo 12 meses (Etapa 1), pasando abruptamente a una base de por vida (Etapa 2) sólo cuando experimentan un “aumento significativo del riesgo de crédito desde el reconocimiento inicial”.

– Ganador: CECL. Limitar las pérdidas potenciales a sólo los incumplimientos esperados dentro de una ventana de 12 meses puede ser miope y conduce a un “efecto acantilado” bidireccional en las provisiones cuando las cuentas migran entre las Etapas 1 y 2.

2. 2. Tratamiento de los compromisos no utilizados

– CECL adopta una posición contable purista sobre los productos con compromisos no retirados incondicionalmente cancelables, que no tiene en cuenta los retiros futuros y trata el saldo de observación como un préstamo amortizable.

– La NIIF 9 ofrece una excepción para esos productos que esencialmente requiere disposiciones basadas en el uso previsto de los compromisos no utilizados.

– Ganador: IFRS 9. Aunque el enfoque CECL reducirá significativamente su impacto en las carteras de tarjetas de crédito de consumo en particular, que a menudo tienen un riesgo relativamente alto y una baja utilización de las líneas, su enfoque miope subestima las verdaderas pérdidas crediticias esperadas y no aborda la crítica de “demasiado poco y demasiado tarde” a las normas de contabilidad actuales.

3. 3. Uso de la información de previsión

– La CECL favorece una visión única y muy probable de las condiciones macroeconómicas previstas durante un período “razonable y soportable”, tras el cual las pérdidas crediticias previstas deben revertirse a niveles históricos.

– La NIIF 9 exige explícitamente una visión “imparcial y ponderada por su probabilidad” de las pérdidas crediticias esperadas considerando una “gama de posibles resultados”.

– Ganador: IFRS 9. Los modelos de CECL pueden ser más eficientes y fáciles de gobernar, pero serán menos sensibles a los escenarios económicos de baja probabilidad y alto impacto con impactos no lineales en las pérdidas crediticias esperadas.

Tal vez ambas juntas de contabilidad se preocupan de que la verdad completa sea demasiado brillante como para mirarla con los dos ojos abiertos, pero la percepción de profundidad y los puntos ciegos pueden causar futuros tropiezos.

Mide dos veces, corta… dos veces

Las entidades que presentan informes dobles pronto tendrán que publicar los resultados tanto con arreglo a la NIIF 9 como al CECL, que pueden compartir una infraestructura común de procesamiento de datos y presentación de informes, pero que a veces producirán resultados muy diferentes para la misma cartera. Esas entidades se enfrentarán a importantes presiones en materia de publicación y requerirán operaciones y una gobernanza muy eficientes para producir todos los informes necesarios con una adecuada supervisión de la gestión.

Los objetivos de gestión de cuentas también variarán, dependiendo de la medida que un banco trate de gestionar principalmente. Por ejemplo, los incrementos de las líneas de crédito tendrán un costo inmediato en virtud de la NIIF 9, pero no en virtud de la CECL: ¿tomarán los emisores decisiones diferentes según la norma contable que prefieran?

La principal ventaja para los dobles reporteros es la oportunidad de tomar sus aprendizajes de la NIIF 9 y aplicarlos a la CECL. A pesar de las diferencias en las propias normas, los requisitos de datos, modelos, programas informáticos, presentación de informes e infraestructura de TI son similares.

La planificación de ambos proyectos al mismo tiempo es lo ideal; en su defecto, al menos el aprovechamiento del desarrollo de la NIIF 9 debería ahorrar tiempo, esfuerzo y costo para las implementaciones de CECL. La IASB y la FASB han perdido su mejor oportunidad hasta ahora de hacer converger las normas e impulsar una mayor comparabilidad y simplicidad en la contabilidad mundial de los instrumentos financieros.

Los prestamistas que se enfrenten a la presentación de informes con arreglo a una o ambas normas en los próximos años no deberían perder sus propias oportunidades de impulsar la coherencia y la eficiencia en toda su organización, lo que mejorará el conocimiento y la gestión de la cartera en los años venideros. Además, los prestamistas deberían ser conscientes de las deficiencias de cada norma para gestionar los riesgos de la cartera con una visión completa y honesta de los posibles resultados futuros.