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Lo mas importante… EL DINERO

Si a cualquiera de nosotros nos preguntaran si hay algo más importante que nuestra vida o la de nuestros seres queridos, todos responderíamos sin dudar que no existe nada tan importante como nuestra propia vida o la de los seres que nos rodean.

Resulta paradójico ver como la única forma de reducir el número de fallecidos en accidentes de tráfico en los últimos años ha sido la entrada en vigor del carné por puntos, que ha conseguido reducir el número de accidentes y víctimas considerablemente.

Las estremecedoras campañas de la Dirección General de Tráfico en las que se mostraba la cruel realidad de familias rotas por la pérdida o graves secuelas de algún ser querido, se nos olvidaban a todos los conductores nada más ponernos delante del volante, y los accidentes seguían creciendo año a año de una forma alarmante.

No consigo entender como miles de conductores con menos de dos dedos de frente, arriesgan su vida y la de su propia familia conduciendo a altísimas velocidades, adelantando por línea continua, hablando por el teléfono móvil mientras conducen, saltándose un stop o incluso pasando un semáforo en rojo. Parece como si para ellos la vida fuera un juego y no tuvieran en cuenta las graves consecuencias que un accidente podría ocasionar para ellos o para cualquier pobre desgraciado que tenga el infortunio de cruzarse en su camino.

Eso sí, una vez que ha entrado en vigor el carné por puntos, y todos nos jugamos los dichosos puntos, además de una multa ejemplar que nos rasque el bolsillo, parece que nos hemos concienciado y eso nos hace tomar más precauciones cuando nos ponemos a los mandos de nuestro vehículo. De esta forma se demuestra que para millones de españoles, la vida de sus seres queridos no vale nada, y lo único importante son sus doce puntos del carné de conducir y las posibles multas que pudieran imponerles. ¿Es que no saben que un entierro cuesta más que una multa? (Y más que 10).
A todos aquellos que lean este artículo, espero que la próxima vez que se pongan al volante de su vehículo, no piensen en los controles de velocidad, ni en los de alcoholemia, ni en las multas, ni en los puntos de su carné; piensen solamente en su propia vida y en la de sus acompañantes. ¡Porque la vida puede ser maravillosa!.