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La necesidad de escepticismo profesional en una auditoría

Sin la aplicación adecuada del escepticismo profesional, la eficacia de los procedimientos de auditoría se ve disminuida. Como resultado, la suficiencia e idoneidad de las pruebas de auditoría obtenidas se ve afectada negativamente.

La preocupación por los casos en que los auditores no aplicaron adecuadamente el escepticismo profesional en sus auditorías es un tema recurrente en los resultados de las inspecciones de auditoría a nivel mundial y ha sido una cuestión clave en los debates sobre la calidad de las auditorías.

Pero, ¿qué es el escepticismo profesional en el contexto de una auditoría? En términos sencillos, es una mentalidad en la que un auditor no acepta simplemente la información o las pruebas de auditoría al pie de la letra. Más bien, el auditor aplica una actitud razonablemente cuestionadora al realizar la auditoría.

La necesidad de escepticismo profesional en una auditoría
La necesidad de escepticismo profesional en una auditoría

Los órganos reguladores han sugerido que el mayor escepticismo profesional de los auditores contribuirá significativamente a mejorar la calidad de las auditorías y que las empresas deben dar prioridad a los esfuerzos en esta esfera. Una pregunta que se plantea entonces es si las propias normas de auditoría podrían abordar mejor la aplicación del escepticismo profesional.

Las normas de auditoría para las auditorías no sujetas a las normas del PCAOB (es decir, las normas GAAS de los Estados Unidos promulgadas por la AICPA) reconocen explícitamente la importancia fundamental del escepticismo profesional. En las normas GAAS de los Estados Unidos, AU-C 200, Objetivos generales del auditor independiente y realización de una auditoría de conformidad con las normas de auditoría generalmente aceptadas, se define oficialmente el escepticismo profesional como una actitud que incluye una mente inquisitiva, estar alerta a las condiciones que pueden indicar una posible declaración errónea debido a un fraude o error, y una evaluación crítica de las pruebas de auditoría.

El auditor puede aceptar los registros y documentos como auténticos, a menos que tenga razones para creer lo contrario. No obstante, el auditor debe considerar la fiabilidad de la información que se utilizará como prueba de auditoría.

En el entorno empresarial actual, con el uso cada vez mayor de fuentes de información externas tanto por parte de los preparadores como de los auditores, la tarea de examinar la fiabilidad de la información se está haciendo cada vez más difícil y mucho más importante.

Se han planteado preguntas sobre la forma en que los auditores pueden demostrar más claramente la aplicación del escepticismo profesional, cómo describir mejor la base de los juicios profesionales del auditor y cómo la mentalidad del auditor ha afectado a la naturaleza, el calendario y el alcance de los procedimientos de auditoría realizados, así como a la evaluación crítica de las pruebas de auditoría.

En parte, dados estos antecedentes y las cuestiones relacionadas con el escepticismo profesional, la Junta de Normas de Auditoría (ASB) de la AICPA emitió el 20 de junio de 2019 una propuesta de declaración sobre normas de auditoría (SAS), Evidencia de Auditoría, para reemplazar la SAS No. 122, Declaraciones sobre normas de auditoría: Aclaración y Recodificación, con sus enmiendas, de la sección 500, Evidencia de Auditoría, y enmendar varias otras secciones de la AU-C en las Normas Profesionales de la AICPA.

En el SAS propuesto, la ASB ha tomado un enfoque de:

  • aceptar la definición de escepticismo profesional que figura en el artículo 200 de la AU-C
  • explicar las actividades realizadas por el auditor que demostrarían la aplicación del escepticismo profesional al obtener y evaluar la suficiencia e idoneidad de las pruebas de auditoría.

La simple inclusión de una sección separada de una propuesta de SAS etiquetada como “escepticismo profesional” o el simple hecho de esparcir las palabras “escepticismo profesional” por toda la propuesta de SAS no es suficiente para lograr los objetivos aquí expuestos. En el contexto de exigir a los auditores que obtengan pruebas de auditoría suficientes y apropiadas, la SAS propuesta trata de reforzar la aplicación del escepticismo profesional de tres maneras específicas.

En primer lugar, requiere que el auditor, al formar conclusiones sobre si se han obtenido suficientes pruebas de auditoría apropiadas, evalúe la pertinencia y fiabilidad de la información que se utilizará como prueba de auditoría, independientemente de la fuente (interna o externa) de la información, o de los métodos utilizados para obtener la prueba. El SAS propuesto establece entonces cuatro atributos específicos de “fiabilidad” de la información que el auditor debe considerar:

  1. exactitud
  2. integridad
  3. autenticidad
  4. riesgo de sesgo

Los dos últimos atributos son nuevos en la norma de pruebas de auditoría y están claramente dirigidos a mejorar la aplicación del escepticismo profesional. Con la expansión del uso de fuentes de información externas, la consideración por parte de los auditores de la autenticidad de la información obtenida de esas fuentes, así como la consideración de si existe un sesgo en la información, se está convirtiendo en algo de importancia crítica. Sin embargo, en la SAS propuesta se sigue reconociendo que una auditoría realizada de conformidad con las GAAS rara vez entraña la autenticación efectiva de los documentos, ni el auditor está capacitado como experto en esa autenticación, ni se espera que lo sea.

A continuación, el SAS propuesto reconoce las crecientes fuentes de información utilizadas por los preparadores y auditores en el mundo de los negocios de hoy. La ampliación de las fuentes de información permite al auditor obtener información que antes no estaba fácilmente disponible y utilizar información de diversas fuentes para confirmar o refutar afirmaciones o declaraciones hechas por la dirección de la empresa.

Como también se reconoce en el SAS propuesto, la utilización de las tecnologías emergentes y los instrumentos y técnicas automatizados hacen que la obtención de información sea más fácil y menos lenta que en el pasado. Estas herramientas y técnicas automatizadas también pueden utilizarse para analizar mejor el creciente volumen de información obtenida de diferentes fuentes para detectar relaciones inusuales que justifiquen la formulación de nuevas preguntas.

Por último, el SAS propuesto exige explícitamente que el auditor considere toda la información obtenida, ya sea de naturaleza corroborativa o contradictoria, al formar conclusiones sobre si se ha obtenido evidencia de auditoría suficiente y apropiada. Si bien un requisito de esta naturaleza reside actualmente en las normas de auditoría, en la SAS propuesta figura la consideración equitativa de la información tanto contradictoria como corroborativa.

Para impulsar aún más la aplicación del escepticismo profesional, las consideraciones requeridas en el SAS propuesto indicarían que los auditores no deben descartar la información contradictoria simplemente sobre la base de que puede ser menos fiable que la información corroborativa, especialmente cuando esa información procede de fuentes externas a la empresa y la información corroborativa se genera internamente en la empresa.

No cabe duda de que la falta de escepticismo profesional es citada con frecuencia por los reguladores de las auditorías como una de las principales causas de la baja calidad de las mismas.Los cambios en la nueva propuesta de SAS sobre la evidencia de auditoría se lograrán estableciendo una consideración multidimensional de los atributos y factores utilizados en la evaluación de la evidencia de auditoría obtenida de cualquier fuente y, sin importar cómo el auditor haya adquirido la información, incluyen el uso de herramientas y técnicas automatizadas.

Se espera que la SAS propuesta, si se finaliza en la forma propuesta, mejore aún más la calidad de la auditoría y responda a las preocupaciones del escepticismo profesional.

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