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La inversión empresarial impulsa las leyes estatales de paraíso fiscal

Los Estados Unidos tienen la tasa de impuesto corporativo más alta del mundo desarrollado, con un 39,1 por ciento. Como resultado, las compañías americanas en tropel están trasladando sus operaciones a países con tasas más competitivas. El resultado es que 2.1 trillones de dólares en ganancias de compañías americanas están en el extranjero.

Este dilema es exactamente lo que está impulsando la llamada legislación de “paraíso fiscal” a nivel estatal. Un “paraíso fiscal” es un país que impone una tasa de impuestos muy baja o ningún impuesto. El impacto de las empresas que trasladan sus negocios al extranjero para beneficiarse de tasas impositivas más bajas está causando una erosión de la base impositiva del estado. Una mirada más atenta muestra que los ingresos fiscales estatales también se están erosionando, causando un efecto de goteo de la inversión corporativa en los ingresos fiscales estatales. Como resultado, algunos estados están introduciendo o adoptando leyes de paraíso fiscal destinadas a recaudar ingresos por los ingresos generados fuera de sus fronteras estatales.

La inversión empresarial impulsa las leyes estatales de paraíso fiscal
La inversión empresarial impulsa las leyes estatales de paraíso fiscal

Más de la mitad de los estados han propuesto algún tipo de legislación de paraíso fiscal. De ellos, seis estados más Washington D.C. ya han promulgado leyes fiscales, y 15 estados tienen en marcha esfuerzos legislativos activos. La creciente frustración por la evasión de impuestos, junto con los recortes presupuestarios, y un ojo hacia el aumento de los ingresos fiscales para los programas estatales están alimentando el fuego de los paraísos fiscales. Los estados ven la legislación de los paraísos fiscales como un paso positivo, que les permite gravar los ingresos fuera de sus fronteras estatales, ampliando su base impositiva a medida que continúan saliendo de la recesión económica.

Estados que introdujeron legislación de paraíso fiscal en 2015 y 2016

En el caso de las empresas, la adopción generalizada por parte del Estado de una legislación de paraíso fiscal añade aún más complejidad a un proceso de impuesto sobre la renta estatal ya de por sí engorroso. A medida que esas leyes se concreten, las empresas tendrán que hacer un seguimiento de las diversas leyes específicas de cada estado, analizar su posible impacto en la responsabilidad fiscal y, a continuación, planificar la incertidumbre que conlleva la nueva legislación.

Hoy en día, los avances en la tecnología hacen que el cálculo y el análisis del impacto de las normas y reglamentos de los paraísos fiscales sea un proceso más transparente y manejable. Aprovechando la última tecnología, los profesionales de los impuestos pueden incluir rápidamente a las entidades de los “paraísos fiscales” en sus declaraciones de grupo, además de analizar el impacto potencial en la responsabilidad fiscal y las pérdidas operativas netas (NOL).

El resultado final es que el impuesto estatal sobre la renta de las empresas es una obligación legal oportuna y engorrosa con la que las empresas deben tratar. Cada cambio o adición a la legislación fiscal, como las propuestas de leyes de paraíso fiscal, hace que el proceso sea aún más complejo y prácticamente imposible de gestionar eficazmente mediante procesos manuales. Sin embargo, para las empresas que utilizan la tecnología de la automatización, la planificación del impuesto estatal sobre la renta puede transformarse en un proceso ágil y dinámico en el que el equipo fiscal puede rastrear fácil y rápidamente las leyes específicas del estado, evaluar la responsabilidad y planificar con confianza en consecuencia.