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Kornfeld v. Comisionado como una guía práctica para la prueba de intención

Asesorar a los clientes sobre la mecánica de la doctrina de la transacción escalonada en los litigios fiscales es una de las formas más seguras de establecer una base de clientes leales.

La única manera de que esta doctrina pueda ser verdaderamente entendida es leyendo las formas en que se ha aplicado en los escenarios del mundo real. Esto significa estudiar a fondo los litigios fiscales. Si se entiende la mecánica de esta doctrina, se puede empezar a proporcionar un asesoramiento rudimentario, y destacar cuándo pueden surgir problemas potenciales; también se puede indicar a los clientes la dirección de un abogado tributario cualificado cuando sea necesario.

Como hemos visto en un artículo anterior, la doctrina de la transacción escalonada consiste en tres pruebas distintas. Estas pruebas están diseñadas para determinar la sustancia de una transacción determinada.

Kornfeld v. Comisionado como una guía práctica para la prueba de intención
Kornfeld v. Comisionado como una guía práctica para la prueba de intención

Si se puede aplicar una de estas pruebas a una transacción, ésta se clasificará como “transacción escalonada” y se anulará su tratamiento fiscal. Las pruebas son las siguientes: la prueba de compromiso vinculante, la prueba de interdependencia mutua y la prueba de intención.

Un caso que puede ser muy útil para entender la mecánica de la prueba de intención es el caso de Kornfeld contra el Comisionado. Este caso es relativamente desconocido fuera del mundo del derecho fiscal profesional, pero es de esperar que eso cambie a medida que la gente llegue a apreciar su plena importancia.

En este artículo, analizaremos cómo este ejemplo puede demostrar cómo funciona en la realidad la prueba de intención de la doctrina de la transacción escalonada. Si absorbe las lecciones de este caso, podrá proporcionar un mayor nivel de asistencia a los clientes.

Visión general de los hechos de Kornfeld

Kornfeld era un experimentado abogado fiscal que ideó un inteligente plan para comprar un interés “limitado” en bonos. Su objetivo era adquirir un interés de por vida en los bonos para darse a sí mismo una serie de beneficios fiscales.

Por un lado, si adquiría con éxito los intereses de la propiedad vitalicia, creía que podría hacer una deducción de la depreciación de los bonos a medida que se pagaran. Normalmente, tales deducciones no se permiten para un bono porque la base del costo del bono se reduce gradualmente a medida que se hacen los pagos.

Para alcanzar su objetivo, primero estableció un fideicomiso revocable a través del cual pretendía comprar los bonos. Luego, llegó a un acuerdo con su hija. El acuerdo estipulaba que Kornfeld adquiriría los intereses de la propiedad vitalicia y su hija contribuiría con fondos al fideicomiso que estaban destinados a cubrir el resto de los intereses.

Un segundo acuerdo fue alcanzado más tarde entre Kornfeld, su hija y su secretario. Este segundo acuerdo era necesario porque la ley fiscal se modificó para no permitir los beneficios fiscales deseados para las transacciones en las que participaban partes relacionadas. En última instancia, el fideicomiso de Kornfeld compró los bonos, y luego Kornfeld envió inmediatamente cheques a su hija y a su secretaria para cubrir su contribución financiera.

¿Cuál fue el resultado de esta transacción? ¿Obtuvo Kornfeld un interés genuino en los bonos?El tribunal de apelación (Tribunal de Apelaciones de EE.UU., Décimo Circuito) afirmó la decisión del tribunal de primera instancia de que no se había creado un genuino interés de vida.

El tribunal aplicó la prueba de intención de la doctrina de la transacción escalonada y determinó que las medidas aparentemente inconexas adoptadas por Kornfeld formaban parte claramente de un plan preconcebido para obtener beneficios fiscales que de otro modo no estarían disponibles. Veamos más de cerca cómo el tribunal llegó a esta conclusión.

La Intención – o “Resultado Final” – Prueba

Como hemos repasado en el post anterior sobre la doctrina de la transacción por etapas, la prueba de intención trata de examinar una serie de pasos e inferir que esos pasos formaban parte de un plan prediseñado para lograr un resultado específico. No es necesario que exista un compromiso vinculante o contractual, ni que los pasos estén necesariamente o incuestionablemente entrelazados. Sin embargo, debe haber una base racional para sostener que las medidas aparentemente dispares sólo se adoptaron para lograr un determinado resultado.

En el caso Kornfeld, el hecho clave fue que Kornfeld envió inmediatamente fondos a las otras partes involucradas después de la compra, y esos fondos fueron la misma cantidad que los aportados para el resto de los intereses. Este hecho, combinado con las demás circunstancias del caso, facilitó al tribunal la inferencia de que los múltiples pasos que rodeaban la transacción formaban parte de un plan cohesivo.

En realidad, el Tribunal del Décimo Circuito declaró que este caso satisfaría la prueba de “interdependencia mutua” así como la prueba de intención (o resultado final). Pero la prueba de interdependencia mutua es típicamente más fácil de cumplir que la prueba de intención.

Si el verdadero objetivo de la transacción era un interés genuino en el patrimonio vitalicio, ¿por qué Kornfeld haría los pagos a las otras partes? Claramente, según la doctrina de la transacción escalonada, los pagos posteriores tuvieron el efecto de crear la plena propiedad de los bonos para Kornfeld.

Esta plena propiedad significa que las deducciones y otros beneficios deseados por Kornfeld no fueron posibles. El tribunal confirmó la deficiencia evaluada por el IRS.

Pensamientos finales

Este caso es valioso por muchas razones, pero lo más importante es que la prueba de intención requiere un razonamiento inferencial por parte del tribunal. Si estás aconsejando a los clientes, quieres dejarles claro este punto. Si el tribunal tiene suficientes razones para hacer una inferencia de intención, entonces lo hará.

Si detectas situaciones como estas, entonces podrás ofrecer al menos algo de orientación y también dirigir a tus clientes hacia un abogado fiscal capaz.