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Jazztel: pésimo servicio a precio normal

Desengañado ya como accionista de Jazztel, después de ver que se trata de una acción 100% manipulada y controlada de forma para obtener beneficios aprovechándose de los pequeños inversores; hoy voy a analizar brevemente el servicio de atención al cliente de Jazztel.

Cuando uno contrata unos servicios en su país (léase España), y paga esos servicios a los precios medios de su país, lo mínimo es que los servicios que se le presten sean cercanos, estén en su mismo país y hablen igual que en su país. El hechicero Leopoldo Fernandez Pujals, está aprovechándose para llenar sus arcas a costa nuestra y de paso darle de comer a sus compatriotas, ofreciendo a cambio un pésimo servicio a los clientes de la compañía de telecomunicaciones más nefasta que existe en España.

He sido cliente de Jazztel, y cada vez que llamas al teléfono de atención al cliente, es como si hablaras con Jorge Valdano o con Maradona, ya que el Call Center se encuentra situado en Argentina y los teleoperadores son de aquel país. Obviamente las conversaciones son bastante entretenidas; en vez de decir ordenador, le llaman computadora; en vez de llamarme Agustín, me dicen Agustino; y ya cuando les dices tu ciudad o tu provincia les suena totalmente a chino y tienen que pedirte que deletrees el nombre.

Con esto no quiero decir que el servicio sea peor que el que pudieran ofrecer desde España con teleoperadores locales. Sin ánimo de ofender a los teleoperadores, aquí tambien hay cada uno que parece sacado de película de Antonio Ozores. Lo que realmente me fastidia es pagar un precio de acuerdo a la media española, para que luego me ofrezcan los servicios de otro país donde los precios son mucho más bajos. Si el Sr. Leopoldo me ofreciera el ADSL con el precio y características de Argentina ya sería decisión mía aceptarlo o no, pero lo que no puede hacer es ofrecer los servicios de un país al precio de los de otro país.

Resumiendo, que si quiero un coche barato, me compro un Tata y tengo un coche a precios de la India con mano de obra y componentes de la India; pero si quiero un coche de calidad, me compro un Toyota, pago un precio similar a los de Japón por un producto japonés.

Por cierto, y ya que ha salido el tema, los propios residentes en la India me hicieron esta confesión: “las personas que no tienen mucho dinero se compran un Tata y luego se pasan todo el tiempo en el taller; las personas con dinero se compran un Toyota y no visitan luego el taller“. Así es que el que todavía se compre un Tata después de leer esto, es para soltarlo en una barquita en mitad del Ganges o para dejarlo abandonado en medio del desierto de Rajastán.