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En Guatemala, la economía informal plantea como alternativa la delincuencia

Hace unos pocos días, había una charla en el hospital nacional de cobán promoviendo las reglas sanitarias mínimas para los vendedores de carne. La razón de esta charla/conferencia es informarle a los vendedores que sus clientes se enferman por comer carne contaminada que compran en el mercado y que hay un alto porcentaje de probabilidad de que la carne se contamine mientras la venden. A ésto, los vendedores dicen que el dinero que ganan es bien habido (o sea ganado legalmente) y al ponerles regulaciones, prácticamente les quitan la posibilidad de trabajo y deben de ganarse la vida de otra manera. Al hacer ilusión al ganar dinero bien habido se puede intuir que la forma alternativa es la delincuencia.


Analizando la situación y viendo que las reglas de sanidad se van a imponer, se generan tres escenarios posibles:



  1. Vender la carne al mismo precio, teniendo el riesgo que el ministerio de salud decomise la carne. Por supuesto, los vendedores van a tratar de vender la carne al mismo precio para mantenerse competitivos en precios, o sea sin ninguna regulación sanitaria. Esto los sacaría del marco legal.

  2. No vender carne por ya no poder ofrecer precios competitivos, teniendo el riesgo de no conseguir otro trabajo. Otra alternativa es no vender carne y dedicarse a algún tipo de delincuencia (robar, extorsionar, matar, etc.) lo cual les puede generar más ingresos pero tiene mucho más riesgo porque uno ya juega con su vida; y hay que analizar si ese riesgo tiene ese precio, y por supuesto es NO porque uno no puede poner en riesgo su preciada vida.

  3. Vender la carne más cara para absorver los costos de la sanidad, teniendo el riesgo de no vender carne por los precios altos. La última alternativa, la “ideal” es que todos cumplan las reglas sanitarias, aunque esta alternativa es beneficiosa para la población que compra carne (por la sanidad) tiene repercusiones económicas porque la carne sube de precio.


Aunque el exceso de complicaciones/regulaciones para realizar cualquier tarea auyenta a los ejecutores, en este caso se está tratando como niveles básicos de sanidad para bien común. La pregunta es: ¿Por qué no los mismos clientes habían pedido este nivel básico de sanidad? La educación. Si los clientes hubieran exigido un control de calidad, el ministerio de salud no hubiera tenido la necesidad de tratar de regular algo que tuvo que ser autoregulado por los mismos clientes.


Con estas regulaciones, envez de estar tratando de llevar a a los vendedores a la economía formal se está forzando a que los vendedores se vayan al otro lado del espectro y tratar de huir de la ley. Además, el poner controles que deben cumplirse, el ministerio de salud incurre en gastos para regular eso. En cambió, si lo hubieran impuesto los mismos clientes, no se incurre en gastos extras por parte del gobierno y dedican esos fondos a otras tareas más productiva.


En conclusión, en Guatemala no estamos educados para entender los niveles de calidad que debemos exigir, nuestra cultura se basa en precios y nos oponemos al cambio (aunque sea para bien). Ahora que sabemos esto podemos cambiar para bien y combatir la falta de educación para que no pasen problemas como estos.