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El aprendizaje automático no es el fin de los contables

La introducción de tecnología para reemplazar la mano de obra no es nada nuevo – la sociedad ha estado lidiando con este tema desde la invención de la imprenta. Entonces, ¿qué tiene la actual conversación sobre la automatización que está causando temor en los corazones de tantos?

En parte, la interrupción que históricamente se limitó a la mano de obra y la fabricación está empezando a amenazar también la economía del conocimiento. Y una industria basada en el conocimiento que muchos temen que está en particular riesgo de obsolescencia debido a la automatización es la contabilidad. 

El aprendizaje automático no es el fin de los contables
El aprendizaje automático no es el fin de los contables

Con una avalancha de anuncios que se emitieron en el Super Bowl de este año prometiendo sustituir a los preparadores de impuestos humanos por IBM Watson, y un nuevo sistema de aprendizaje automático en Xero que sugiere automáticamente el código de cuenta para los propietarios de pequeñas empresas, no hay duda de que la contabilidad en su conjunto está sufriendo una transformación sustancial. Pero estas tecnologías no son el fin de la profesión. Las herramientas de automatización como los robots de chat también han entrado en otros sistemas de contabilidad conocidos, con más aprendizaje automático en marcha.

Sin duda, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático en particular ya están teniendo un impacto en las tareas cotidianas de la mayoría de los proveedores de servicios, incluidos los contables. La recolección móvil de documentos y las soluciones de flujo de trabajo automatizadas están eliminando la entrada manual de datos de la contabilidad, y una variedad de tareas más avanzadas, como la clasificación de transacciones, el llenado de formularios de cumplimiento y la computación de KPIs clave también están siendo automatizadas.

De hecho, estas tareas sólo arañan la superficie – las aplicaciones emergentes de la IA prometen ir más allá del procesamiento básico y pasar a la intuición, e incluso a la “cognición”. Dada la dirección y el ritmo de estas innovaciones, es perfectamente natural plantear la pregunta, “¿van a ser sustituidos los contables por robots?”

¿La respuesta? No, por supuesto que no. Fundamentalmente, las tareas humanas se dividen en dos categorías: trabajo creativo y trabajo de ejecución. La IA y el aprendizaje automático amenazan con reemplazar todo el trabajo de ejecución, pero afortunadamente para los humanos, incluso en su mejor momento, estos sistemas siguen siendo terribles para los creativos.

Lo que esto significa es que una empresa de contabilidad centrada principal o exclusivamente en la labor de cumplimiento y ejecución tendrá que dar un giro y pasar a lo creativo -más allá de los servicios básicos como la presentación de declaraciones de impuestos y la preparación de declaraciones- y empezar a proporcionar un contexto y un significado a partir de los datos.

Un futuro automatizado para la contabilidad no implicará despidos masivos, pero sí requiere que el papel del contador evolucione. A medida que la tecnología siga eliminando la entrada de datos, los contables pasarán de ser “preparadores” – registrando y clasificando información dentro de un sistema – a “integradores” – facilitando el flujo de información entre un conjunto de sistemas conectados.

En resumen, los contables no serán reemplazados por robots, sino que trabajarán junto a ellos aprovechando las suites totalmente integradas de aplicaciones SaaS alimentadas por la IA para realizar las tareas diarias. Además, la tecnología automatizará lo que se puede automatizar y los contables tendrán que redistribuir su tiempo para centrarse en la prestación de servicios creativos y de valor añadido al cliente.

Un estudio reciente sugiere que esto es lo que los consumidores quieren y esperan. Cuando se les pregunta, la mayoría de los dueños de negocios que tienen un contador consideran que ese contador es un “asesor de confianza”.

Estos propietarios confían en la capacidad de su contador para ofrecer asesoramiento empresarial estratégico, tanto que a menudo el contador es tan experto como ellos son terapeutas financieros. La relación entre el cliente y el contador es claramente humana y esa relación nunca será reemplazada.

La simple verdad es que las profesiones que están dispuestas a adoptar la tecnología y explotar la automatización no serán destruidas, sino que sobrevivirán y prosperarán. No es el fin de la contabilidad, es sólo el principio.