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Día del Padre y Semana Santa en Dusseldorf (Alemania)

Este era un año especial. Por un lado era el primer día del padre que vivía como padre. Por otro lado este día caía junto a la Semana Santa. Era la ocasión ideal para planificar una escapada e irnos a celebrar estos días en familia. En esta ocasión el destino elegio fue Düsseldorf.

Dusseldorf 

Nuestro vuelo salía el miércoles 19 de Marzo a las 9:15 h. desde el aeropuerto de Alicante. Llegamos a las 12 al aeropuerto de Niederrhein, bautizado por Ryanair como Dusseldorf-Weeze. Se trata de un aeropuerto militar que ha sido acondicionado como aeropuerto comercial y al que llegan diariamente vuelos de un par de compañías low-cost. A las 13:15 h. llegó el bus que nos trasladó al hotel, el Ibis Dusseldorf Zentrum, situado en una zona muy tranquila, prácticamente pegado a la Estación Central y a un paseito del centro de la ciudad.

El miércoles y jueves lo pasamos íntegramente en Dusseldorf. Vistas nocturnas y diurnas de la ciudad; tiendas y centros comerciales; gastronomía y bebidas del lugar; y un cocktail en el pirulí, desde el que hay unas vistas maravillosas de la ciudad.

El viernes visitamos Colonia. Ciudad preciosa en la que destaca su inmensa e impresionante catedral, que afortunadamente sobrevivió a los bombardeos de la guerra.

El sábado pasamos el día íntegramente en Bonn. Capital de una de las dos antiguas repúblicas alemanas, es una gran ciudad, en la que disfrutamos del movimiento y agetreo de sus gentes en el mercadillo callejero y sus numerosas calles comerciales.

Tanto viernes como sábado, pasamos junto a Leverkusen. Aunque no llegamos a visitar la ciudad, desde las vías del tren parece que la ciudad es una pequeña parte del gran complejo de almacenes, fábricas, oficinas y laboratios que Bayer tiene en la ciudad. Como no le vimos atractivo, no llegamos a apearnos en la ciudad para conocer sus calles.

El domingo no teníamos claro el destino, y tras consultar con un funcionario de la compañía ferroviaria nos recomendó ir a Wuppertal. La visita mereció la pena. Era un costraste con las enormes urbes que habíamos visitado los días anteriores. Se trata de un pueblo tranquilo, situado cerca de las montañas, que muchos restos todavía de la nevada de la noche anterior y con un medio de transporte muy original, que no habíamos visto nunca y en el que nos hizo mucha ilusión subir: el Schwebebahn, un tren colgante que circula suspendido sobre un monorail cruzando toda la ciudad por encima del río Wupper.

El lunes 24 de marzo a las 3:30 h. cogimos de nuevo el autobús hasta el minúsculo aeropuerto, y después de soportar una inmesa nevada, a las 6 salió nuestro vuelo rumbo a Alicante donde llegamos a las 8:35 horas.

Próximamente iré publicando todas las fotos del viaje en mi web AdUrbe (www.adUrbe.com).