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Contratar a adolescentes para trabajar en un negocio – no tomes atajos

Por Ken Berry

Si sus clientes necesitan ayuda extra, puede sugerirles que contraten a sus hijos adolescentes para que ayuden después de la escuela o los fines de semana. Esta estrategia puede resultar en ahorros de impuestos y otros beneficios potenciales si los niños son tratados como empleados oficiales. Sin embargo, es importante señalar que los empleadores deben observar todas las formalidades habituales para compensar a los empleados.

Contratar a adolescentes para trabajar en un negocio – no tomes atajos
Contratar a adolescentes para trabajar en un negocio – no tomes atajos

Repasemos algunos aspectos básicos:

1) Cuando el propietario de un negocio contrata a un niño como empleado, los salarios pagados son gravados al niño con su baja tasa de impuestos. Suponiendo que el padre con el paréntesis más alto reduzca su compensación en consecuencia, la familia puede ahorrar el impuesto sobre la renta en general. Además, no hay complicaciones en el impuesto sobre los niños porque los ingresos del trabajo están exentos del impuesto sobre los niños.

2) Los salarios pagados por el propietario al niño son totalmente deducibles por la empresa. Como empleado, el niño también puede ser elegible para ciertos beneficios, incluyendo la cobertura de seguro médico y la participación en planes de jubilación y otros programas patrocinados por el empleador.

3) Si un niño menor de 18 años es empleado por un padre que dirige un negocio no incorporado, el salario del niño está exento del impuesto de la Ley Federal de Contribuciones al Seguro (FICA). Esta exención también se aplica al impuesto de la Ley Federal de Impuestos de Desempleo (FUTA) para los niños de hasta veintiún años. Estas exenciones de impuestos de empleo pueden endulzar el trato para los individuos que trabajan por cuenta propia o los socios de un negocio.

En un caso reciente, Luis Bulas no cumplió con ciertos requisitos (TC Memo 2011-201). Bulas tiene una maestría en contabilidad, y trabajó para el IRS durante siete años como técnico fiscal, agente de ingresos, auditor de apelaciones y oficial de apelaciones. En 1985, inició su propia práctica de contabilidad, preparando aproximadamente 180-220 declaraciones de impuestos por año.

Bulas tiene dos hijas, de veinte y diecisiete años. Su hija mayor estaba matriculada como estudiante a tiempo completo en la Universidad de Rutgers, y la menor estaba en el instituto. Ambas hijas prestaron asistencia administrativa a la práctica contable en 2007. El negocio no emitió un formulario W-2, Declaración de Sueldos e Impuestos, o un formulario 1099-MISC, Ingresos Misceláneos, para reportar los sueldos a ninguna de las dos hijas. En cambio, Bulas afirmó que pagaba las facturas de las tarjetas de crédito de sus hijas, aunque no proporcionó ninguna prueba para justificar esos pagos. Posteriormente, el Tribunal Fiscal negó las deducciones por los salarios pagados por la práctica.

La moraleja de la historia: Contratar a un niño puede ser beneficioso desde el punto de vista fiscal, pero no se pueden tomar atajos. Aconseja a los clientes que cumplan con todos los requisitos fiscales. Y, si te encuentras en la misma posición, toma tu propio consejo a pecho.

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