Saltar al contenido

Cómo destruir tu reputación laboral a través de las redes sociales

Las redes sociales inundan distintos ámbitos de nuestra vida, tanto en aspectos personales como en los laborales. Muchas veces resulta muy complicado disociar entre vida profesional y nuestra vida personal, por lo que acabamos mezclando contactos. Esto nos puede llevar a cometer algunos errores que pueden destruir tu reputación laboral a través de las redes sociales.

Porque no es lo mismo publicar en Facebook que hacerlo en Linkedin, los foros no son los mismos y los contactos a los que van dirigidos nuestras publicaciones seguramente sean diferentes, pero en ambos casos se pueden dar situaciones desafortunadas que no nos hacen ningún favor a nivel laboral. Vamos a ver alguno de los más comunes.

Vamos agregando compañeros de trabajo hasta que un día el jefe nos pide que le agreguemos. Tal vez no nos apetezca mucho, pero por compromiso muchas veces aceptamos y nos olvidamos. Y luego pasa que un día publicamos que estamos en casa con resaca, cuando la excusa que dimos para no ir a trabajar era que estábamos enfermos. No es el primer despido que se produce por estas circunstancias.

Pero también una red como Facebook se presta a compartir los momentos de ocio, donde muchas veces no damos nuestra mejor cara. Si vamos a salir por la noche, mejor no publicar fotos de lo bien que nos lo estamos pasando, sobre todo a partir de determinadas horas. No queremos que sea esta la imagen que tenga nuestro responsable cuando tenga que decidir a quién concede el ascenso.

Pero también en los comentarios que recibimos y que nos hacen tenemos que ser educados. Si hemos compartido un artículo en Linkedin y alguien no está de acuerdo no podemos responder descalificándole, por decirlo suavemente. Es importante contestar con argumentos, si hemos cometido algún error, no pasa nada por reconocerlo, pero siempre razonando. Un mal comentario o un comentario ofensivo que nos han hecho puede jugar a nuestro favor si sabemos revertir la situación.

En este sentido es importante que no hablemos mal de otras empresas en las que hemos trabajado, aunque no nos hayamos sentido bien tratados. Las empresas que nos podrían contratar pensarán que lo mismo haríamos cuando dejemos de trabajar para ellos. Además es poco elegante hacerlo de forma pública, en un foro que pueden ver otras empresas competidoras, trabajadores que optan a un puesto de trabajo, etc. Se puede expresar la opinión sobre estas empresas donde trabajamos de forma educada.

Otro error que no debemos cometer nunca, y que es más habitual de lo que podría parecer es revelar información confidencial de la empresa. Es más fácil de lo que parece dar datos, compartir un documento en PDF, una imagen que deje a la luz algo que la empresa no quiere hacer público, que pueda dar pistas a la competencia, etc. Para el empleado dará una imagen de descuido que sin duda no le favorece, ¿quién contrataría al ingeniero que se dejó olvidado el protitipo de iPhone en el que estaba trabajando en la barra del bar?

Si estamos trabajando hasta tarde en la empresa, debemos ser cuidadosos y no publicar el récord que hemos hecho en el último juego de nuestro smartphone en las redes sociales. No es el primer caso, incluso de personajes públicos, ejecutivos o políticos que en su horario laboral publican este tipo de avisos, que nos les hacen quedar precisamente bien.

Por último un aspecto que tendríamos que cuidar más, y aquí precisamente no sea yo el mejor ejemplo, es el de la ortografía. Ver un perfil con faltas de ortografía constantes a mucha gente hace que le rechinen los dientes. En redes de uso personal como Facebook podría tener alguna disculpa, pero en otras de tipo profesional como Linkedin, parece inadmisible, y en algunos casos los vemos hasta en el perfil del propio empleado.

Las redes sociales son una herramienta que nos puede ayudar a construir nuestra reputación online, a darnos a conocer, crear nuestra marca personal, pero que también la puede destruir en pocos minutos con un par de mensajes desafortunados… No sería la primera vez que pasa, pero no por ello creo que vaya a ser la última.