Cómo reducir tu carga financiera

Este este artículo vamos a explicar cómo calcular la carga financiera y las posibilidades que hay para bajarla y hacerla más llevadera a las familias.

¿Qué es la carga financiera?

La carga financiera está compuesta por la suma de todos los recibos financieros que paga una familia (hipoteca, préstamos, tarjetas, recibos de financiera, etc.), entre los ingresos netos mensuales.

Indica el porcentaje de nuestros ingresos que tenemos que destinar al pago de nuestras deudas.

Cómo reducir tu carga financiera

Cómo reducir tu carga financiera

Ejemplo de cálculo de carga financiera

Supongamos una familia cuyos ingresos mensuales son de 1.500 euros. Cada mes tienen que hacer frente a la cuota de hipoteca de 430 euros, el préstamo del coche de 320 euros y unas compras de tarjeta aplazadas por importe de 200 euros.

El importe total que tienen que pagar cada mes es de 950 euros, que entre sus ingresos mensuales de 1.500 euros, hacen una carga financiera del 63%.

¿Cuál es la carga financiera recomendada?

La carga financiera ideal sería 0, es decir, no tener deudas que afrontar y disponer libremente de todos nuestros ingresos mensuales. En la sociedad en la que vivimos, en la que parece que es obligatorio adquirir una gran casa, un gran coche y las últimas novedades tecnológicas, es casi imposible encontrarse a alguien sin deudas.

Dentro del endeudamiento, podemos señalar como límite máximo de carga financiera la barrera del 40%, al menos es el baremo que utilizan las entidades financieras a la hora de conceder sus créditos.

Esto quiere decir que si ganamos 1.000 euros al mes, no deberíamos pagar más de 400 euros al mes por nuestras deudas.

¿Como se puede incrementar la carga financiera?

Si la concesión inicial de los préstamos y créditos va condicionada a que la carga financiera no sea superior al 40% de nuestros ingresos, ¿cómo hay personas con carga financiera muy superior a esa cifra e incluso cuyas obligaciones mensuales está muy por encima de sus ingresos?

El principal motivo para que nuestra carga financiera aumente es una reducción significativa de nuestros ingresos. Si nuestros ingresos se reducen, puede ser por un cambio de trabajo, por estar en desempleo o por una reducción temporal de la jornada, nuestra carga financiera puede aumentar considerablemente.

También puede aumentar la carga financiera por una subida en los tipos de interés de nuestra deudas. Las familias que se endeudan al límite de su capacidad cuando los tipos de interés están muy bajos, son muy sensibles a la subida de los tipos de interés y un ligero incremento de los mismos puede hacer que su carga financiera sea inasumible.

Como último motivo debemos destacar el hecho de que algunos productos financieros, como tarjetas al consumo o microcréditos no valoran la carga financiera del solicitante, que recurre a ellos para cubrir una necesidades de liquidez temporal y lo que hace es complicar su futuro financiero con una carga excesiva.

Solución: la reunificación de deudas

¿Cómo se puede reducir la carga financiera cuanto ésta se hace insoportable para las familias? Si no es posible aumentar nuestros ingresos, la única solución es reducir nuestros pagos mensuales.

La forma más adecuada para reducir los pagos mensuales por nuestras deudas es solicitar a una entidad financiera una reunificación de préstamos.

Mediante la reunificación de deudas, una entidad financiera nos unifica varias operaciones de crédito en una sola operación, alargando el plazo de la misma para que la cuota resultante sea lo más llevadera posible.

Con los datos del ejemplo anterior, la familia podría ampliar su préstamo hipotecario para cancelar el préstamo del coche y la tarjeta, quedando entonces una cuota de 500 euros al mes, que sobre sus ingresos resultaría una carga financiera del 33%.

Hay que tener en cuenta que las operaciones de refinanciación para reunificar deudas no son muy bien valoradas por las entidades, aunque siempre que se cuente con ingresos fijos mensuales y con alguna finca libre de cargas o con una hipoteca muy pequeña (casi siempre es necesario garantía hipotecaria), las entidades acceden a estudiar este tipo de operaciones.